PRIMER MUNDO

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El fin de mes pasado acompañé a mi vecinita a Lima, más precisamente a la Av. Abancay (que fea está, antes estaba más ordenada), al ministerio público. Ella tenía que ir para rendir manifestación en un caso de atropello con posterior muerte. El fallecido era un chico de 19 años, trabajaba vendiendo helados en un carrito que él mismo se hizo. El acusado era un señor extranjero, creo que gringo, ex militar. El señor dijo que el chico heladero se cruzó en su camino, y en luz roja y no lo vio salir, y lo embistió con una camioneta(za). Murió instantáneamente. El carrito destrozado. Mi vecinita fue la única testigo del accidente, porque ella recién le había comprado un helado y lo vio TODO. Mi vecinita declaró que fue el señor quien lo embistió ya que él chico estaba en la esquina de la vereda y luego de venderle el helado a mi vecinita éste cruzó, en verde, hacia la otra esquina y fue allí donde lo embistieron.

El viernes pasado fuimos al Jr. Puno, a escuchar la sentencia. El señor fue declarado inocente. Dijeron que un testigo no era suficiente! Fuera del edificio, una hora después, entramos a un restautant para almorzar y  encontramos allí a una de las secretarias que estaba en la sala, miró como vigilando que no la vieran e hizo un gesto con los dedos de esos que significan “dinero”.

Regresando al atardecer, ya casi de noche, vimos a unos de esos nuevos helicópteros de la Policía pasar con una luz muy potente apuntando algún lugar de la ciudad (no llevé mi cámara fotográfica…no a la Av. Abancay pues). Fue muy impresionante. Ambas mirábamos alejarse ese pájaro moderno y atemorizante y una señora, que también observaba, se acercó a nosotras y nos dijo: “Esos helicópteros son de última generación niñas….ya casi estamos a la altura del primer mundo”. A mi vecinita se le torció el rostro y atinó a decirle (yo sé que le gritó por que la vi gritar): “Señora, cuando UD. pueda decir que cree y tiene absoluta convicción de que está protegida por nuestra constitución, que confía ciegamente en nuestro Poder Judicial y que nuestros jueces son insobornables, allí podrá decir que estamos a la altura del primer mundo, mientras tanto sólo le queda mirar”…y se puso a llorar en mi hombro. Ella conocía al chico heladero desde niño, fue al colegio con él. Pobre señora, ella no merecía ser gritada. Creo que ni entendió.

45 millones de puntos suspensivos……

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